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| Una forma de sentir y existir |
La música forma parte de todas
las culturas, con sus respectivas variaciones, y desde muy temprano el ser
humano es capaz de procesarla a través de variados módulos que involucran determinadas regiones
en el cerebro.
Cada vez que escuchamos, cantamos
o interpretamos alguna pieza musical, tocamos o improvisamos un instrumento se
amplía nuestra red de neuronas provocando conexiones particulares, diferentes a
todas las demás.
Según los expertos, el
procesamiento neurocognitivo de la música supone una interacción de múltiples
funciones neuropsicológicas y emocionales. En este sentido, se considera que la
música es uno de los elementos con mayor capacidad para la integración
neurofuncional y neuropsicológica. Gracias a ella y a la actividad cerebral que
suscita, es posible el desarrollo de la percepción sonora, así como la
aparición de ciertos estados de ánimos, conductas cognitivas, entre muchos
otros beneficios, cuyo increíble resultado es la modificación de conductas.
Algunas investigaciones confirman
que en los orígenes del hombre sólo existía la música, pues el lenguaje tal y
como ahora lo conocemos surgió mucho tiempo después. El hombre en la prehistoria al parecer expresaba
sus pensamientos y sentimientos basándose en sonidos y silencios. De este modo,
y gradualmente, el hombre transformó la música en un lenguaje.
“Es tan grande la influencia de
la música sobre los seres vivos que parece demostrado que escuchar melodías
agradables no sólo modifica nuestro estado de ánimo, sino que puede tener una
influencia muy positiva en el desarrollo cognitivo humano, en el estímulo de
nuestra inteligencia e incluso en la salud, reduciendo el estrés, el insomnio,
la depresión, calmando el dolor y mejorando la inmunidad”, afirma la psicóloga María
Teresa Vallejo Laso.
El efecto que produce la
experiencia musical genera a su vez la participación de numerosas estructuras
cerebrales relacionadas con aspectos emocionales y motivacionales. Además, procesos cognitivos como la atención, el
aprendizaje y el pensamiento, también tienen participación en ello.
Beneficios de la música a nivel psicofisiológico y emocional
María Teresa Vallejo Laso explica
que la música nos ayuda en nuestro desarrollo psíquico y emocional,
proporcionándonos el equilibrio necesario para alcanzar un nivel adecuado de
bienestar y felicidad. Es considerada como arte, ciencia y lenguaje universal,
en resumen, un medio de expresión sin límites que llega a lo más íntimo de cada
persona.
Entres sus efectos respecto a lo
psicofisiológico y emocional indica que la música puede transmitir diferentes
estados de ánimo y emociones que liberan la función tanto emocional como
afectiva e intelectual: “Escuchar música desarrolla la sensibilidad, la
creatividad y la capacidad de abstracción o análisis, nos incita a descubrir
nuestro propio mundo interior, la comunicación con el otro o los otros y la
captación y apreciación del mundo que nos rodea”, refiere.
Nos conduce además a una “rearmonización”
del estado de ánimo y de los sentimientos. Al desarrollar la conducta musical
de escucha, disciplinamos la mente y las emociones, forjamos hábitos de
atención y respeto, al tiempo que agudizamos nuestra capacidad de
concentración. La música nos moviliza y nos dirige a determinados procesos
psicomotrices, que afectan directamente a nuestro mundo emocional. Estimula las
capacidades de abstracción, relacionándose muy positivamente con el desarrollo
de los aprendizajes matemáticos y la visión espacial.
La expresión libre de una obra
musical contribuye a dominar y canalizar las emociones, ya que requiere
controlar los gestos corporales y faciales. De esta manera los individuos con
una personalidad débil, serían capaces de despertar sus energías latentes y los
impulsivos, canalizar las fuerzas desencadenadas. Al cantar, por ejemplo, dejamos
salir las más profundas emociones, sentimos y exteriorizamos nuestro propio
cuerpo con alegría, tristeza, agresividad o miedo, por citar sólo los cuatro
estados emocionales básicos.
“La música, por ende, es una
forma de sentir y existir, es expresar ya sea consciente o inconscientemente,
la manera de ser y sentir de cada uno de nosotros; expresa la vida y es un
medio para salir de sí mismo”, concluye la especialista.
Fuente: Psicotesa, Centro de
Psicología Online
http://www.psicologiaonlineweb.com/
Referencias bibliográficas señaladas:
Psicología de la Música y
Educación Musical. (1999). Madrid. Visor Distribuciones.
Despins, Jean Paul (1989):
"La música y el cerebro". Barcelona. Ed.Gedisa.
Gaynor, Mitchel L. (2001):
"Sonidos que curan". Barcelona. Urano.
Goleman, Daniel (1966): "La
inteligencia emocional".
Chichón, M.J.; Lacárcel, J.;
Lago, P.; Melguizo,F.; Ortíz, T.; Sabbatella,P.; (1999): Música y Salud:
Introducción a la Musicoterapia II". Madrid. Universidad Nacional de
Educación a Distancia.

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