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lunes, 15 de diciembre de 2014

En entrevista la educadora y poeta porteña, Mirih Berbin


Honesta, inquieta e imperfecta: así es Mirih Berbin

Con esas tres palabras que titulan esta entrevista se define Mirih Berbin, nuestro personaje de esta semana, profesora de Inglés graduada de la Universidad de Carabobo (UC), cursa una maestría de Lectura y Escritura en la misma casa de estudios. En el mundo literario se inició, como ella misma refiere, sirviendo café y acompañando a poetas en eventos, después como ayudante, luego traductora o attachè (como les llama la Casa Bello) ahora es organizadora, ponente o invitada de este tipo de actividades culturales. Ha trabajado en “Manuel Gual”, CUAM, Unefa y la Unipap, instituciones educativas de Puerto Cabello, así como en la UC, ULAC y “Pedro Gual” en Valencia, además de la Casa Nacional de las Letras en Caracas.

En cuanto a sus principales motivaciones en la poesía, comentó que sin duda la reciprocidad del paisaje y lo que éste le quiere decir es una importante fuente de inspiración. “Cuando veo que hay algo diferente en mi entorno comienzo a darme cuenta de que me gusta guardarlo no sólo en mi memoria, por eso llegan los poemas a mi puerta y los dejo pasar. Con la poesía me pasa que me agrada que me visite cuando ella quiera y se ha vuelto una amiga muy cercana”, agregó.

Mirih recordó además a esos seres que han sido determinantes en su vida: “Mi profesora Solsire de 8vo grado me enseñó a amar el trabajo, a hacer todo con esmero para que salga bien y me ayudó mucho. Pero mi madre es quien está constantemente impulsándome, Mirian Josefina Muñoz, el verdadero motor que me ha traído a este sitio”. A propósito de su madre y de manera jocosa también refirió que “le muestro el último libro que escribí después de meses de trabajo y ella al leerlo me dice ꞌque bueno hija ya tu poesía esta depurada, el próximo libro que escribas seguro va a ser buenísimoꞌ.

El rol de madre
“La maternidad es del tipo de eventos que te mueven, socaban toda roca y toda posesión maltrecha del alma y la purifica, los acordes cotidianos son gritos que celebro de un hijo que cada día dice algo nuevo y llantos tiernos de otro hijo que desea sentirme cerca…  más que de inspiración sirven para llenar mi espíritu y tener una perspectiva distinta de la vida y eso se refleja en el poema”, aseguró textualmente la poeta, palabras que sencillamente no han aceptado ser parafraseadas para explicar tan maravillosa experiencia.

Del mismo modo, comentó sobre algunos proyectos, entre ellos una antología de poetas porteños que realiza con su compañero, Gustavo, y el segundo es crear un espacio para el arte y los amigos comunes, considero necesario escucharnos, saber qué hace mi contemporáneo, que bueno puede salir de escuchar ideas, en fin degustar el arte con la mirada fija y el artista al lado.

Poesía y sociedad
Respecto a los aporte de este género de la literatura a la sociedad, señaló que “desde mi perspectiva el poema cambia al ser y lo convierte en un hombre o mujer más sensible a lo que sucede a su alrededor y es ahí con esa fuerza y lucidez que una vez el poema le inyectó a la persona que puede pensar en cambiar al mundo”.

Finalmente, advirtió que la literatura siempre será una materia pendiente porque de no serlo nadie regalara un libro a un niño o le diera cuentos: “he visto a amigos involucrarse en las letras, buscando y leyendo cosas para escribírselos a los niños, algunas instituciones  también fomentan la lectura en los más pequeños, pero se puede hacer más. Por eso la invitación es a que les lean a sus hijos, sus sobrinos, sus alumnos y dediquen un tiempito a escucharlos… De ello depende el futuro de la escritura”, concluyó.



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