martes, 27 de enero de 2015

La encantadora Ella Hoffman habló para La Hora Clásica


“En Borburata abrí los ojos y boté el ombligo”


Conversar con Ella Hoffman es una especie de terapia de optimismo y simpatía. Su personalidad es accesible y bromista cada vez que ve el momento. Con gran amor por la tierra que la vio crecer asegura que en Borburata abrió los ojos y botó el ombligo, y gran parte de su promoción cultural inició justamente allí con la elaboración de tambores artesanales.

“Yo folklóricamente digo por Borburata mato, defiendo a Borburata a capa y espada, tengo tantos recuerdos del pasado de Borburata, de esa Borburata de hace 80 años. La paz que allí había y la gente era honesta y honrada, la mayoría no sabía leer ni escribir pero era gente, se podía dormir con la puerta abierta”, contó.

De descendencia alemana, vivió una parte de su infancia en Caracas y vuelve a Puerto Cabello a los 12 años a estudiar bachillerato, el cual no concluyó ya que conoció rápidamente a quien sería su esposo y finalmente se casaron cuando ella tenía 18 años de edad.

“Al torero Ramón Moreno Sánchez, compañero de César Girón, le escribí mi primer poema, a los 12 años. Ellos eran alumnos del maestro Pedro Pineda que vivía frente a la casa de mi tía. Yo era fanática del toreo. El poema aparece en mi primera publicación, del Perro y la Rana, titulado Templanzas, de hace seis meses”, refirió.       

Sobre su estilo poético comentó que posee ritmo y rima, pues conserva aún la influencia del poema clásico con algunas variantes más contemporáneas. “Si yo siento que el poema está bien, así lo dejo. Pero tengo que sentirme a gusto con él y casi siempre lo logro”, añadió.

Por otro lado, recordó que fue fundadora de al menos tres grupos de tambores en su pueblo, durante el mismo tiempo en que ella misma fabricaba estos instrumentos musicales: “Con el tiempo tuve que abandonar el trabajo artesanal porque hacer tambores es un proceso, desde obtener la materia prima hasta su elaboración; se necesita mucha fuerza y a mi edad ya no es nada sencillo. Yo ya estoy pisando los ochenta pero me faltan 20 más porque hablé con Papá Dios y me va a dejar llegar a los 100”, aseguró antes de soltar una pícara carcajada.

Finalmente, confesó algunos sueños que desea ver materializados en su querida Borburata, tales como una casa de la cultura para el pueblo y la promoción artística entre los niños y jóvenes de esa localidad.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CONTENIDOS POPULARES