SONIDO DE TAMBORES PARA LA SALUD MENTAL
Por Hernani Zambrano Giménez
hernaniz@yahoo.com
Los instrumentos de percusión son elementos que han estado siempre presentes en la naturaleza y permiten a los humanos provocar sonidos o ritmos acompañantes de sus actividades diarias, de sus rituales mágicos e incluso musicales. Desde lejanos tiempos los humanos han golpeado, sacudido, raspado o entrechocado elementos que originan sonidos.
La percusión es quizá la forma más primitiva de instrumentos de música, y es tan antigua como la civilización misma. Se usaba sin conocimiento alguno, y los ejecutores seguían con intuición propia los ritmos al golpear sobre panderetas, conchas, cascabeles, o cualquier elemento de sonido agradable no molestoso para la música o historia que alguien contara o “cantara”. La percusión se usa para crear patrones repetitivos, alternativos o intercalados, de ritmos (como batería y tambores), o para producir diferentes notas musicales, con los xilófonos y marimbas. También acompaña a otros instrumentos de música, para crear y mantener el ritmo y coordinación entre esos instrumentos.
El tambor y la batería son, con seguridad, los elementos percutores más famosos y expandidos. Ahora son parte de casi toda agrupación musical pequeña o grande, y acompañan desde uno hasta decenas de músicos en sus ejecuciones de música, tanto folclórica, como religiosa, popular, clásica y académica.
Investigaciones en cardiología, neurología e inmunología, confirman que al participar intensamente, como ejecutores o seguidores, con elementos de percusión (tambores y similares), se experimentan condiciones beneficiosas para la higiene mental individual y grupal. Siempre que sea con volúmenes moderados, las personas se alejan del estrés, y hasta pueden entrar en relajamiento al contagio con la percusión. Los latidos cardíacos y la respiración pueden aumentar, sin que los registros encéfalográficos y cardiogramas presenten “picos” ni desarmonías anómalas en quienes disfrutan de las percusiones de la música. ¿Interesante, verdad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario